Historia y antecedentes de la institución en actividades de enseñanza
La historia de la formación de psicoanalistas comienza en nuestro país en la década del 50 con un grupo de pioneros del psicoanálisis, interesados en la obra de Sigmund Freud y en otras producciones psicoanalíticas que llegaban hasta nuestro medio. Los integrantes de este grupo procedían de diversas ramas de nuestra universidad estatal. Ellos estaban dedicados a la actividad docente y asistencial, y movidos por la curiosidad científica, la sensibilidad humana y el interés en diversas manifestaciones culturales. Deseosos de formarse en esta disciplina se vincularon al movimiento psicoanalítico internacional.
El 27 de setiembre de 1955 fundaron la Asociación Psicoanalítica del Uruguay (A.P.U.), cuya acta fundacional establece como primer objetivo “la investigación, enseñanza y desarrollo de la ciencia del psicoanálisis creada por Sigmund Freud”.
En su origen como Grupo de Estudio perteneciente a la Asociación Psicoanalítica Internacional (A.P.I.), contaban con el aporte de la experiencia de otros Institutos de Enseñanza de Psicoanálisis de los que se nutrieron.
Más tarde la formación psicoanalítica en nuestra Institución se organiza bajo la forma de un Instituto, hasta cobrar existencia estatutaria en la reforma de Estatutos de la A.P.U. del mes de junio de 1994.
La metodología de enseñanza y los planes de estudio en que se apoya la formación psicoanalítica en la A.P.U. ha pasado por distintos períodos. La etapa inicial correspondió a la afirmación del grupo y la formación psicoanalítica de sus fundadores. Vinieron luego períodos de estudio y revisión del funcionamiento del Instituto que abarcaron tanto la metodología como los contenidos de la enseñanza.
La formación de psicoanalistas de la A.P.U comparte los motivos y fundamentos que llevaran a S. Freud junto a otros psicoanalistas pioneros como Max Eitingon, a crear el primer Instituto de Psicoanálisis en Berlín en 1924. El modelo de formación de psicoanalistas propuesto por Eitingon se basa en la importancia de transitar por la teoría psicoanalítica, la clínica supervisada y el análisis personal del psicoanalista. En este modelo la institución psicoanalítica formadora de nuevos psicoanalistas es la encargada de garantizar la formación teórica y la supervisión clínica de aquellos que están formándose. La Institución proporciona también un grupo de psicoanalistas entre quienes el estudiante puede elegir con quién realizar su psicoanálisis de formación.
En febrero de 1956 el grupo obtiene personería jurídica y en ese mismo año se inician seminarios con Willy y Madeleine Baranger, psicoanalistas didactas de la Asociación Psicoanalítica Argentina perteneciente a la A.P.I.
Unos años más tarde, los primeros psicoanalistas uruguayos que habían terminado su formación con W. y M. Baranger, comienzan a dictar seminarios a una nueva generación.
En el período que va desde la fundación hasta 1972-74, la formación de psicoanalistas está dirigida por el Director de Enseñanza del Instituto y llevada adelante por los psicoanalistas miembros de A.P.U. que tenían a su cargo la formación (psicoanalistas didactas). Estos últimos centralizaban las tres funciones formativas: psicoanálisis didáctico, docencia en seminarios y supervisiones curriculares, al mismo tiempo que eran quienes autorizaban a sus pacientes en psicoanálisis a ingresar al Instituto.
En el período 1972-74, se conforma un grupo integrado por representantes de la A.P.U. y del Instituto, que estudió y posibilitó cambios en la estructura del Instituto y en los planes de formación, dando lugar al Plan de Estudio del año 1974.
Con relación a la estructura, la concentración de funciones en los psicoanalistas didactas se sustituyó con la creación de Grupos de Funciones Didácticas: Grupo de Psicoanalistas del Instituto, Grupo de Supervisores y Grupo de Docentes.
Los grupos de funciones didácticas investigan, estudian y diseñan en sus áreas respectivas. Con este esquema, las funciones esenciales del Instituto tienen un lugar específico donde los problemas de orden teórico o normativo pueden ser adecuadamente estudiados y resueltos.
El coordinador de cada grupo de funciones didácticas pasa a ser integrante de la Comisión de Enseñanza.
También los candidatos (estudiantes) a través de sus representantes pasan a integrar la Comisión de Enseñanza.
Otro cambio consistió en la no participación del analista del aspirante en el ingreso del mismo al Instituto de Enseñanza. El ingreso deja de depender del psicoanalista del aspirante y se evalúa en entrevistas, que con el aspirante, tiene una Comisión constituida para esa función (Comisión de Admisión).
El plan de formación se transforma, incluyendo autores de larga trayectoria que hasta el momento no habían sido estudiados en nuestro medio y abriéndose también a nuevos desarrollos psicoanalíticos.
La revisión tanto del funcionamiento del Instituto como del plan de formación de psicoanalistas ha sido una tarea continua al interior de la Institución y en el diálogo con otras instituciones psicoanalíticas, en Congresos y en Pre-Congresos Didácticos y en Encuentros de Institutos de Formación de la A.P.I. y de la Federación Psicoanalítica de América Latina (F.E.P.A.L).
En la segunda parte de la década del 80 y comienzos del 90, la institución nombró una Comisión para revisar nuevamente el plan de formación, de cuyo trabajo resultó un cambio en el plan de seminarios que comenzó a aplicarse parcialmente en 1993 y en su totalidad en 1994. Es el plan actualmente vigente. Apunta a que los estudiantes participen en el diseño de su recorrido por el Instituto, eligiendo temas, equipos docentes y la oportunidad de realizar los seminarios. La elección de seminarios y el número de ellos que se realicen por año, deben ajustarse a un ordenamiento básico que establece el Plan de Estudios. Sujetos a este mismo ordenamiento los docentes pueden ofrecer seminarios de acuerdo a sus intereses teóricos y clínicos, favoreciéndose de este modo las propuestas creativas.

